VAYAMOS Y DEMOS FRUTO
Como el ícono que hemos elegido, la mujer Sirofenicia, cultivemos el don de la insistencia, el don de la persistencia, en la animación de la VCR de AL y el Caribe, cada cual en su Conferencia, cultive el don de la persistencia.
Cuando haya dificultades, acordémonos de que no estamos solos o solas. Recibimos un llamado, y Aquel que nos llamó también nos da los dones necesarios para realizar la misión.
Seamos signos del Dios de la Vida, llevándolo adonde quiera que vayamos, de modo muy particular allí donde el testigo de la VR se hace más urgente, o sea, en medio de los empobrecidos y los excluidos de la sociedad actual.
Seamos agradecidos al Dios de la Vida, el único absoluto en nuestro existir, por llamarnos en este momento histórico, en el país que nos toca vivir, y por colmaros con tantas bendiciones, con tantos dones y gracias.
Creo que saliendo de esta XVII Asamblea de la CLAR, e iluminados por el Congreso del Cincuentenario que acabamos de celebrar, vamos a volver a nuestros países, a nuestras Conferencias, y a nuestras comunidades religiosas, con la certeza de que somos enviados a ser multiplicadoras, multiplicadores del bien, de la belleza y de la verdad con los cuales el Dios Creador nos ha envuelto y continua envolviéndonos.
Si aquí tuvimos la oportunidad de crecer humana y espiritualmente, si aquí conocimos personas que como nosotros y nosotras tiene el anhelo de humanizar las relaciones, de vibrar con la presencia del Hermano y de la Hermana, vayámonos y produzcamos frutos de fraternidad y sororidad. Construyamos relaciones que valoren a cada ser humano que se nos acerca, de modo especial al Hermano y Hermana que vive en nuestras comunidades. A partir de ahí, habiendo construido Comunidades donde el amor sea el fundamento, podremos con mayor propiedad reconocer y acoger Jesucristo que se nos acerca bajo los harapos del pobre, vistiendo el traje que, sin amor, no lograremos ver, y que sin la apertura al Espíritu no podremos ni oír ni percibir.
Por lo tanto, salgamos de aquí con algunos pocos pedidos más dirigidos al Dios de la Vida, nuestro único absoluto. Que Él nos conceda:
1. Oídos grandes y bien abiertos para escuchar los clamores de todos los que nos necesitan.
2. Un corazón grande y fuerte para amar a todos, especialmente a los que más precisan.
3. Una mente lúcida para reflexionar, decir y decidir, haciendo las opciones que mejor respondan a las urgencias emergentes.
4. Finalmente mucha luz Del Espíritu, que CREA y recrea todas las cosas.
No todos nuestros hermanos y hermanas tuvieron la gracia de participar en el Congreso y de esta Asamblea. Por esto seamos pacientes y comprensivos, compasivos y amables en la acogida de ellos y ellas, conquistándolos para la misión de la CLAR
ver noticias anteriores