Seminario de Vida Religiosa Indígena - Octubre 29 de 2008

Participantes SEMINARIO DE VR Indígena

MUSHUK WILLAKUY – MENSAJE NUEVO


Nosotras/os indígenas y acompañantes religiosas/os reunidas/os en la mitad del mundo, Quito, Ecuador, bajo la protección de Dios Padre-Madre, la mirada cariñosa del tayta Inti, la protección de los apus1  tayta Cotopaxi, tayta Imbabura y mama Cuicocha, y con la guía de los espíritus de nuestras/os ancestras/os; después de compartir nuestros proyectos de vida y fe creemos conveniente dirigirnos a las comunidades y nacionalidades indígenas de Abya Yala, a los institutos de vida religiosa, a la Iglesia de Jesucristo que está en Latinoamérica y el Caribe, y en las cuatro direcciones del cosmos.

Las/os hermanas/os indígenas de las diferentes nacionalidades y pueblos indígenas del Ecuador nos acogieron con los brazos y corazones abiertos, con danzas y  música andina, con celebraciones y ritos cargados de signos y símbolos que elevan lo cotidiano y manifiestan la sacralidad de la vida misma. Siguiendo los valores de hospitalidad compartieron la sabrosa chicha de jora, el mote, los chochos, la cancha y una variedad de papas y ocas que nutrieron nuestros cuerpos y espíritus.

Las hermanas y los hermanos venidos a este encuentro nos contaron con alegría y esperanza que está brotando una nueva época para los pueblos indígenas. El despertar del corazón, la mente y el caminar con los dos pies de nuestras comunidades indígenas en los diversos procesos sociales, políticos, económicos y espirituales nos indican que el Noveno Pachakutik2, Quinto Sol, transformación cósmica, empieza a resurgir en nuestros pueblos de Abya Yala3, porque sentimos que los vientos del este y oeste, del norte y del sur vienen trayendo nuevos soplos que nos anuncian la Buena Noticia de la anhelada vida digna que en los diverso idiomas se expresan: suma kamaña, allin kausay, neleuacualtzin nemiliztzin, wa köpero meda, utz káslemal, kaqchiquel, txalojk’ulal, tb’anel chunqlal, is vatmanlhajayash, kümé mongen, lee ayinel, yvy marane’y.

Nuestros pueblos y nacionalidades indígenas hoy toman la palabra para cantar sus sabidurías desde la dulce melodía de sus idiomas maternos. Nuestros pueblos por toda nuestra querida Abya Yala, se ponen de pie para danzar la alegre melodía de sus ritmos que se deslizan por los cuerpos, vestidos con ropajes multicolores que reivindican la vida y manifiestan la diversidad.

Desde la lucha incansable de nuestros pueblos que no cesan de hacerle frente a los sistemas de muerte, a través de marchas en defensa de la vida y otras formas de resistencia y propuestas. Nosotras/os, hijas e hijos de aymaras, kichwas, quechuas, maytapú, terena, nivaclé, luma’tie Muc’ul lum, pastos, q’anjob’al, mam, náhualt, afro, mapuche, zenú, kaqchiquel, chiquitano y otros pueblos queremos ser fieles a la palabra dada, de vivir con intensidad nuestros dos amores: el amor a nuestros pueblos y la vocación a la vida religiosa.

También, las hermanas y los hermanos nos contaron la dura realidad por la que están pasando nuestros pueblos indígenas: hoy más que nunca sus tierras y territorios están amenazados por la apropiación de las transnacionales, terratenientes, grandes proyectos hidroeléctricos, empresas mineras, agroforestales, petroleras y otros avalados por los estados nacionales en nombre de un supuesto “desarrollo”. Provocando así los desplazamientos masivos de los indígenas hacia las grandes ciudades y otros países, con la consecuente pérdida de la identidad y los valores culturales, generando tratos denigrantes e inhumanos hacia los indígenas migrantes. Cuyo resultado crea mayor empobrecimiento, que conlleva muchas veces a la delincuencia, alcoholismo, drogadicción, prostitución, suicidios, etc.

La voz y la presencia política y organizada de los/as indígenas genera muchas veces rechazo, discriminación y criminalización de sus acciones reivindicativas: Indio rebelde es indio terrorista. La alternativa indígena no tiene cabida en estas sociedades excluyentes donde la diversidad es homogenizada.
 
Nuestra presencia busca enriquecer a la Iglesia, la vida religiosa latinoamericana y caribeña y todas las sociedades con las sabidurías de nuestros ancestros que nos enseñaron a amar la vida de manera integral. Las iniciativas creativas de vida religiosa desde el mundo indígena están reabriendo los caminos desandados de nuestros pueblos, revitalizando proyectos históricos clandestinos por siglos, evocando la palabra antigua de nuestros mayores y recreando los diversos servicios del Ayllu-comunidad.

Las espiritualidades indígenas están irradiando con fulgor los sueños truncados y las esperanzas limitadas. La fuerza incontenible de  las espiritualidades nos urge sanar y recrear la vida, a reevaluar nuestras relaciones con la/el otra/o, con las plantas y los animales, los ríos, los mares, las montañas para de esta manera sanar el rostro desfigurado de la Pachamama que gime con dolores de muerte.

Hoy vislumbramos la salida del sol a media noche como lo anunciaron nuestras/os  antepasadas/os,  las/os amautas, sabias y sabios, abuelas/os y guías espirituales. Somos conscientes de ser una minoría profética en la vida religiosa. Como hijas e hijos de Dios, miembros de la Iglesia y discípulos del Maestro de la Vida y de la sabiduría, Jesús de Nazaret. Después de celebrar, cantar y danzar en la tumba del profeta y padre de los indios Mons. Leonidas Proaño, reafirmamos nuestra esperanza regada por la sangre de miles de mártires en que:

“Los árboles den fruto, los ríos no se sequen, reverdezcan los cerros. Que en un nuevo amanecer, juntos todos los pueblos, dancemos, la danza de la vida en plenitud, comamos y bebamos saboreando juntos lo que Dios, Mama-Tata nos ofrece”4.

Kausachun, jallalla, mohuecapantic, wifa, wa köperomeda, utzybánima, itz’, jo’ayaam vida religiosa con rostro, corazón y pensamiento propio en Abya Yala.

Conocoto, 26 de Octubre de 2008.
 
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1 Apus son los seres tutelares del mundo andino generalmente montañas prominetes.
2 Pachakutik es la transformación cósmica, nuevo tiempo y espacio en el pensamiento andino que incluye Incari que es la reconstitución de las naciones.
3 Abya Yala es tierra en plena madurez en el idioma kuna.
4 Tercer Encuentro de Teología, Memoria Bolivia 1997:11.
 



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